26 de junio de 2012

Estudio afirma que tecnología está haciendo olvidar el hábito de escribir


La investigación indica que el envío de SMS, aplicaciones como Whatsapp y los chats en línea han aumentado la dificultad y acostumbramiento de los usuarios a escribir de forma manual y en papel. 

La utilización de la tecnología podría acarrear algunos problemas secundarios. Ya se ha demostrado a propósito de estudios que demuestran cómo la forma de recordar las cosas ha cambiado gracias a Google y las leves modificaciones físicas en torno al uso diario de un computador. Sin embargo, un aspecto muy importante está siendo detectado por un estudio de Docmail, el cual afirma que en la actualidad un adulto no ha escrito nada en papel desde hace seis semanas.

La investigación fue realizada con 2 mil usuarios, de los que más de un 60% dijo haber utilizado el lápiz y papel sólo por extrema urgencia y necesidad, casi garabateando un pequeño recordatorio. Otras cifras de la investigación indican que el promedio son 40 días, y que uno de cada tres lleva seis meses sin esta práctica. Asimismo, mil encuestados reconocieron deficiencias al escribir, y uno de cada siete afirmó sentirse avergonzado de lo escrito. 
Otra de las prácticas habituales mencionadas en la investigación tiene que ver con que un 40% utiliza frecuentemente el texto predictivo incluido en el software de los teléfonos celulares. Además, en las conversaciones en inglés es común el uso del apóstrofo o comilla (') para abreviar términos y palabras, deformando el lenguaje. 
El estudio sugiere que en un futuro las próximas generaciones serán totalmente dependientes del teclado para escribir. 
Fuente: La Tercera

25 de junio de 2012

Audiolibros: cómo aprovechar el formato que más está creciendo en Estados Unidos

Desde sitios gratuitos hasta portales pagados, la oferta de títulos en español va en aumento.

Cada vez que la arquitecta Patricia López se sube a su auto para hacer un viaje largo, lleva un libro para amenizar el trayecto mientras conduce. No lo hace con un ojo en la ruta y otro en el texto. Patricia “escucha” el libro. Ahora que está aprendiendo francés, por ejemplo, elige títulos en este idioma.

Patricia es usuaria de audiolibros, un formato que aunque se remonta hace 50 años -cuando nació como una forma de ayudar a personas no videntes-, ha resurgido con fuerza en la era digital, gracias a la proliferación de los reproductores MP3, al punto de convertirse en el formato de libros que más creció el último trimestre en EE.UU. respecto a igual período del año pasado: 32,7%, con ventas que superaron los 25 millones de dólares.
Aunque en Chile el aumento no es tan explosivo, igualmente ha ido sumando una creciente oferta de editoriales que exportan el arte de hacer hablar al papel.
Patricia conoció los audiolibros hace cinco años. En ese entonces, ella tomaba un curso de historia y notaba que perdía muchas clases.
Su marido, que había conocido el sistema en Estados Unidos, le sugirió usarlo. “Es una ganancia doble: aprendes y ganas tiempo”, dice.
De hecho, según cifras de Audible.com, mientras una persona que sólo usa papel lee en promedio cinco libros al año, quienes usan audiolibros terminan 17 títulos.
Cómo funciona
Los libros pueden bajarse como un gran archivo, o bien divididos por capítulos, dependiendo del sitio y de la oferta.
Un libro como Los Juegos del Hambre, por ejemplo, tiene 384 páginas en su versión de papel. Su duración en audiolibro es de 11 horas y 14 minutos. Su calidad va desde un rango de 40 megabytes, hasta uno máximo de poco más de 100, calidad que el usuario determinará según el lugar donde quiera escucharlo. En la tranquilidad de su hogar bastará una calidad mínima, pero si lo usa en el transporte público, necesitará una superior. Eso sí, su valor no cambia por elegir uno de mayor rango.
Su descarga es sencilla: si se compran de sitios como Audible.com -el portal más importante de venta de audiolibros, manejado por Amazon- se requiere bajar una aplicación que le permitirá escuchar los archivos, una medida para evitar la piratería. El archivo sólo puede reproducirse en un solo dispositivo. Por ejemplo, lo puede descargar en su PC y después traspasarlo a un MP3 para escucharlo en el auto, pero no podrá hacer copias de él.
En sitios libres, como LibriVox.org, el archivo simplemente se descarga y se escucha en cualquier sitio, pudiendo también hacer las copias que desee. Claro que la oferta es más acotada: sólo textos de autores cuyos derechos hayan caducado.
Los formatos más descargados son los libros infantiles, best sellers, y de autoayuda o desarrollo personal.
La experiencia de Patricia, sobre todo con sus hijos, ha sido satisfactoria. “Mis tres hijos han aprendido mucho tan sólo escuchando”, dice, mientras agrega que una de sus amigas hizo un viaje de ocho horas sólo con este tipo de obras y sus niños no molestaron nada.
El empujón
Javier Sepúlveda es fundador de ebooks Patagonia, editorial que desde 2008 no sólo produce, sino que distribuye audiolibros para mercados como el estadounidense. Sepúlveda explica que el formato no ha despegado tanto en Chile, básicamente por desconocimiento. “La mayoría lo asocia con libros para ciegos. En EE.UU., en cambio, se asocia a gente que quiere escuchar mientras va en auto o trotando”, dice.
Pese al desconocimiento, y a lo acotado del stock aún, el panorama está cambiando, sobre todo por el aumento de títulos en español.
Por ejemplo, en Patagonia ya han publicado 50 audiolibros, entre ellos la colección completa de Papelucho, sumando además títulos de EE.UU., Argentina y Colombia. También están en negociaciones para agregar otros 30 títulos, incluyendo trabajos locales como AudioPodcasts, proyecto en el que participa Patricia López contando la historia de América.
“Gran parte del crecimiento en EE.UU. se debe al ingreso de libros en idiomas como el español”, dice Sepúlveda.
Pese a que sólo el 1% de la oferta de Audible.com está en español, también va en aumento.
Para Sepúlveda, lo único que falta es entender que todos los formatos pueden convivir. Sólo depende del uso que quiera darle el cliente.
Fuente: La Tercera

22 de junio de 2012

Chilenos superan promedio de la región en uso de redes sociales

Según un estudio de ComScore, mientras los latinoamericanos dedican 7,5 horas al mes, los usuarios nacionales lo hacen 9,5 horas.

De todos los usos que puede tener internet -descarga de archivos, búsqueda de información, comunicación con todo el mundo y creación de contenido- los latinoamericanos parecen estar particularmente enganchados con uno: las redes sociales.

Al menos eso es lo que revela el último informe elaborado por la consultora ComScore, que señala que, durante abril, 127 millones de latinos mayores de 15 años visitaron alguna red social, pasando un promedio de 7,5 horas dedicadas al mes, tiempo que los chilenos superan ampliamente, con 9,5 horas al mes.
El estudio también demuestra que en la región no sólo hay interés por las redes consagradas, como Facebook o Twitter, sino que también es cuna para el crecimiento de redes nuevas.
Veteranos y debutantes
El ranking de las redes sociales más utilizadas durante los primeros cuatro meses del año está liderado, como siempre, por Facebook, con 114 millones de visitas -el triple respecto al año anterior-, seguido de Twitter con 27,4 millones de visitas y luego Orkut, una red social enfocada en el público brasileño, que tiene el tercer lugar de las preferencias.
Sin embargo, a la hora de ver el tiempo de uso de cada red, el panorama cambia. Mientras Facebook sigue liderando el ranking, el segundo lugar es para Orkut y el tercero para Badoo, una red social de citas, que hasta 2011 tenía 380 mil chilenos inscritos.
Pero quizás el fenómeno más sorprendente es el de Pinterest.com, una página que se hizo conocida el año pasado y que tuvo un aumento explosivo de usuarios a comienzos de este año.
El sitio permite a los navegantes compartir, de manera sencilla, imágenes encontradas en la red, para luego comentarlas con sus amigos.
La red, en enero de este año, contaba con 153 mil usuarios en la región, mientras que en abril ya había elevado su participación a 1,3 millón de usuarios. Eso sí, en Chile al parecer el entusiasmo no ha sido tal, ya que por ahora sólo cuenta con unos 55 mil usuarios registrados.
Fuente: La Tercera