9 de mayo de 2012

Los grandes ganadores de los premios Altazor de este año


Fueron tres las producciones de cine, televisión y teatro que el año pasado se ganaron el favor de la crítica especializada y del público. Y anoche, en una concurrida y emotiva ceremonia realizada en el Centro de Eventos Alto San Francisco, los creadores que trabajaron en estas tres producciones también recibieron el reconocimiento de sus pares.

Una de ellas fue la cinta chilena más vista de 2011. "Violeta se fue a los cielos" , de Andrés Wood, se impuso en la categoría Cine y conquistó los premios de Director, Guión y Actriz (Francisca Gavilán). En esa misma sección también se distinguió el trabajo de Roberto Farías, por la cinta "Mi último round", y la directora Marcela Said fue reconocida por su documental "El mocito".
Otra ganadora indiscutida fue la serie de TVN "Los archivos del cardenal" , que en la sección de Televisión recibió cuatro premios: Dirección y Guión, además de mejores actores (Daniela Ramírez y Alejandro Trejo). Este año, eso sí, Canal 13 obtuvo una sola distinción que recayó en el director Alejandro Novella, por el programa "Recomiendo Chile".
En Teatro todos los Altazor fueron para una sola obra, con nombre de mujer. Por su aplaudido montaje "Gladys", Elisa Zulueta fue distinguida en dramaturgia y dirección. Y además se reconoció el trabajo de los actores Catalina Saavedra y Sergio Hernández, como los más destacados de la temporada.
En Danza, "Simulacro de alta costura" logró mejor coreografía para Isabel Croxatto, y mejor bailarina, para Kana Nakao, del Ballet Nacional Chileno (Banch).
En Artes Musicales, destacó Guillermo Rifo, por su composición "Timbaliana", que fue estrenada en el Festival de Música Contemporánea UC 2011. Y también Melissa Aldana, por su disco "Free Fall", mientras Alejandro Zambra y Óscar Hahn fueron reconocidos en narrativa y poesía, por sus libros "Formas de volver a casa" y "La primera oscuridad", respectivamente.
Anoche también existió un reconocimiento póstumo. Fue para la pintora Patricia Israel, quien murió en noviembre pasado. Se le galardonó por su última exposición: "Geografías" (Galería Patricia Ready). Se trata de una serie de veinte pinturas que la artista había creado para hablar de sus anhelos, la educación, el abismo, la muerte y la pérdida de la esperanza, a partir de 2009. Ese mismo año publicó "Cuerpos impresos", un libro sobre imágenes familiares, noticias y pintura, que a su vez la dejó como candidata al Premio Nacional de Arte 2011, que no ganó.
En la categoría Escultura, el reconocimiento recayó en Vicente Gajardo, por los grandes volúmenes de granito que creó pensando en el terremoto y que expuso en el Centro de Extensión UC, y en Diseño e Ilustración fue premiado por su obra Francisco Javier Olea, ilustrador de "El Mercurio".
En tanto, una dupla creativa se llevó el galardón de Artes Mediales: el artista visual Juan Pablo Langlois y el cineasta Nicolás Superby, por "Recetario/ Papeles sádicos", una serie de videos que expusieron en Galería Afa. Juntos, destruyeron, a través del stop motion , las figuras humanas hechas con papel de diario que Langlois aún conservaba de su exposición "Papeles ordinarios", que en 2006 también recibió un Altazor.

Fuente: El Mercurio

8 de mayo de 2012

Obtener un autógrafo del escritor en un libro digital ya es posible


La vieja costumbre de llevar un libro a una feria o librería para obtener un autógrafo de puño y letra del autor estaba condenada a muerte con la popularización de los e-books. Sin embargo, la misma tecnología encontró la forma de seguir con la tradición.

Lo más revolucionario se llama Autography ( www.autography.com ), que mezcla una tienda de e-libros y un software para que el escritor dedique las copias digitales de sus obras a los lectores.
"Nuestro sistema permite a los escritores autografiar libros electrónicos en dispositivos tan variados como el Kindle de Amazon, B&N Nook, Sony eReader, Borders Kobo y el iPad de Apple", cuenta su creador Thomas Waters, cofundador de Autography.
Con Autography, el lector puede adquirir en un evento un libro digital autografiado por el autor, quien se lo dedica con un lápiz digital. Pero la cosa va más allá: si lo desea puede tomarse una foto con su ídolo con la cámara de la tableta u otro aparato y adjuntarla a la dedicatoria. Todo el proceso demora entre dos a tres minutos.
El servicio de Autography no tiene costo, porque actúan como una librería digital que da un valor agregado a los textos que venden, sumando la dedicatoria personalizada. El cliente sólo paga el valor normal del e-book
Para hacer más interactiva la experiencia, la página digital que guarda la foto con el autor y su firma, puede ser compartida en Facebook, lo que a su vez es una herramienta de marketing viral para el escritor.
El autor español Marc Soto ( http://marcrsoto.com ) ideó una forma de firmar libros que no requiere que autor y lector coincidan en el mismo lugar. De hecho, basta con que el interesado le envíe un e-mail solicitando la firma y el comprobante electrónico que se generó al momento de comprar el libro. Soto hace el autógrafo con un lápiz especial (iPen) y se lo envía de vuelta. Eso sí, funciona con los libros comprados en Amazon y por ahora tarda 3 a 4 días en enviarlo de vuelta.
En Chile aún no hay experiencia con dedicatorias digitales. Carla Morales, editora de ebooks Patagonia, una de las plataformas pioneras en libros digitales, señala que conoce lo de los autógrafos digitales, pero no lo están empleando aún.
"Lo que estamos haciendo es añadir un código QR -tanto a los libros físicos como a los digitales- que enlaza a un saludo del escritor, donde además explica de qué se trata el libro o sobre su experiencia creativa".
La primera experiencia la tendrán el 25 de mayo con el lanzamiento del libro "Antes del miedo", de Maite Sasia (http://youtu.be/4Uyw T03m_D8), que cuenta seis historias previas a los grandes terremotos chilenos.
Fuente: El Mercurio

7 de mayo de 2012

Tal Ben Shahar: "Ni las redes sociales ni tener cientos de amigos en Facebook sirven para ser feliz”


Tal Ben Shahar (41) sólo tenía un objetivo en la vida: ser el primer campeón mundial israelí de squash. Así cimentó dos consignas inquebrantables en su vida, “nada sustituye al trabajo duro” y “cuanto más trabajo, más éxito tengo”. Asegura haber entrenado más horas y más duro que su amigo y campeón planetario, el pakistaní Jansher Khan. Pero su obsesión juvenil terminó de la peor forma, o de la mejor, desde su perspectiva: una lesión múltiple acabó prematuramente con su carrera y lo llevó a la sicología positiva.
Y en esa vereda se transformó en profesor de una de las clases más exitosas de todos los tiempos en Harvard, donde adiestra a aventajados discípulos en algo que ninguna de las carreras de la universidad puede enseñar: ser feliz.
A una semana de arribar a Chile para participar de un Congreso Internacional organizado por la Caja de Compensación Los Andes, habló con La Tercera sobre las claves para ser feliz y sobre cómo la tecnología nos ha abierto nuevos mundos y contactado con antiguos amigos, pero nos está cerrando -a la vez- una de las puertas fundamentales para lograr satisfacción con la vida: las relaciones sociales cara a cara. Otro dato: nadie es feliz todo el tiempo. Mientras antes se aprenda eso, dice, más satisfecho estará con su vida, asegura.
No a los amigos virtuales
“La tecnología tiene dos lados. Puede ser muy buena, porque ahora tenemos acceso a información como nunca antes en la historia. También, porque puedo estar conectado con personas con las que no podría de otra forma. Pero por otro lado, la gente pasa tanto tiempo frente una pantalla que pierde la capacidad de estar físicamente con otra persona”. Un tema no menor, ya que en sus más de 10 años de estudio sobre la felicidad no hay nada que reúna más evidencia científica de cómo alcanzar ésta, que tener una buena red de amigos con quien relacionarse. Algo que -asegura- no es capaz de sustituir ninguna red social de internet. “Para la felicidad, para la salud, para el desarrollo de la moralidad es importante estar alrededor de otras personas. Tener cientos de amigos en Facebook no hace esto. No es una forma de reemplazar las relaciones cercanas ni de ser feliz”, dice.
Tanto es así, que las encuestas de felicidad revelan que la prosperidad económica no son sinónimo de felicidad. Por algo, muchos países ricos lucen peores cifras que los pobres. En estos últimos las redes sociales son las que hacen la diferencia. “ El camino hacia la felicidad no se construye mirando el PIB de un país. No digo que no sea importante, pero otra cosa es que eso sea lo que transforme a una sociedad en una más feliz”, asegura. El dinero da felicidad, pero sólo en el corto plazo. El apoyo social, en cambio, es un soporte emotivo que entrega satisfacción duradera.
Miedo al fracaso
Cuando Ben Shahar comenzó a dictar su cátedra en Harvard, un alumno le planteó que sólo se apuntaría en ella si lo veía siempre feliz. “La felicidad no es siempre sentirse bien o experimentar bienestar todo el tiempo. Una vida feliz incluye dificultades, momentos duros, momentos arriba y abajo”, dice el experto.
Por eso, dice, es crucial, erradicar tanto la expectativa de que la felicidad es un estado permanente como el pavor al fracaso. “Uno de los grandes errores que comenten las personas sobre la felicidad es que piensan que ser feliz significa felicidad siempre. Por eso, cuando experimentan problemas, tristeza o rabia piensan que hay algo malo en ellos. Y no es así”.
Fuente: El Mercurio