19 de abril de 2012

Biografía y documental registrarán la infancia de Bolaño en Chile



Semanas antes de morir, en 2003, Roberto Bolaño dio una larga entrevista a Play- boy México. Una de las preguntas pedía que cerrara los ojos y recordara paisajes de Latinoamérica que se le vinieran a la memoria. “El pabellón de tuberculosos de un hospital de Cauquenes” fue uno de ellos. Y agregó: “Mi madre que nos dice a mi hermana y a mí que aguantemos la respiración”.
Ambientes y lugares perdidos, que Bolaño había dejado atrás hace 40 años, pero que persistían en su memoria: eran huellas de su infancia en el sur de Chile.
Nacido en 1953, en Santiago, el autor de Los detectives salvajes se encargó de armar, a través de su literatura, su propia biografía. Rastros de un pasado a menudo mitificado en su obra: escenas de calles de la capital y ciudades como Quilpué, Valparaíso, Cauquenes y Los Angeles, donde vivió sucesivamente. Esos años de infancia y adolescencia son los que planea capturar el director chileno-mexicano Ricardo House, en la última entrega de su trilogía documentalLa batalla futura.
Tras dedicar las dos primeras partes a la vida del escritor en México y España, el realizador vendrá a Chile en agosto. Ya cuenta con entrevistas a León y Salomé Bolaño, padre y hermana del autor de Putas asesinas. “Tenemos un listado de personas para entrevistar. Ahí están, profesores y compañeros de colegio del Liceo de Hombres de Los Angeles, donde Bolaño estudió antes de partir a México con su familia, en 1968”.
House, quien está en etapa de preproducción de la cinta, quiere saber “cómo fueron los primeros pasos del escritor y sus lecturas iniciales. Cómo nace su vocación por la literatura”, cuenta. Luego abordará un hito en su vida a los 20 años.
Es 1973, Bolaño regresa a Chile, entusiasmado con el proyecto de la Unidad Popular. Pero llega tarde. “Roberto se quedó en la casa del poeta Jaime Quezada. Es ahí donde lo sorprende el golpe de Estado”, dice House.
El futuro novelista viaja entonces al sur, a ver a sus familiares en Los Angeles. Flaco, de bigotes y pelo largo, con morral y un cinturón grueso al cinto, es detenido. Lo confunden con un “terrorista mexicano”. Dos detectives, ex compañeros de liceo, lo reconocen. Lo ayudan a salir. Bolaño lo relatará en su cuento Detectives, de Llamadas telefónicas.
House viajará al país junto a la periodista Mónica Maristain, quien hizo la citada entrevista al escritor y es la guionista de La batalla futura. Ella registra todas las conversaciones en torno a Bolaño y prepara una biografía, de la que publicará un adelanto a fin de año con el sello Almadía. “Es una semblanza nacida de los testimonios”, cuenta.
El DF y Cataluña
El realizador pretende estrenar la tercera parte del documental el 2013. Antes, espera presentar un adelanto en la Feria del Libro de Guadalajara, en noviembre, donde Chile es el país invitado de honor.
Las dos primeras cintas ya fueron estrenadas en 2010, en la Semana de Autor dedicada a Bolaño en la Casa de Américas, de Madrid. Ambas se mostrarán ahora en la Cineteca Nacional, en Chile, antes de agosto.
El primer filme aborda su vida en México: su juventud, entre 1968 y 1977. Ahí aparecen su padre, León Bolaño (fallecido en 2010); Ramón Méndez, uno de los últimos poetas del grupo infrarrealista, que lideraba Bolaño; la artista Carla Rippey y su primer editor, Juan Pascoe, entre otros.
La segunda parte de La batalla futura cubre el período de Cataluña: Barcelona, Gerona y Blanes. Desde los años en que sobrevivía con los premios de concursos literarios al reconocimiento internacional, pasando por su familia, amigos y su última mujer, Carmen Pérez de Vega. Aparecen también su hermana María Salomé y la cantante Patti Smith, fan de Bolaño.
Fuente: La Tercera

18 de abril de 2012

Aseguran que los smartphones o tabletas sustituirán el efectivo en 2020


Así lo afirma una encuesta realizada en Estados Unidos por el Centro de Investigaciones Pew.
El uso de teléfonos inteligentes o tabletas digitales como "billeteras" será común en una década, en muchos casos sustituyendo al efectivo y a las tarjetas de crédito, según una encuesta del Centro de Investigaciones Pew.
El 65% de los "interesados en la tecnología y críticos" que respondieron a la encuesta "Imaginando el Centro Internet", realizada por el Pew Research Center y la Universidad Elon (Carolina del Norte, este), coinciden en que estos dispositivos de bolsillo serán una manera común de pagar en 2020. 
"La fecha de 2020 podría ser un poco optimista, pero estoy seguro de que esto sucedará", dijo el economista jefe de Google, Hal Varian, en una respuesta a la encuesta. 
"¿Qué hay en tu billetera ahora? Tarjeta de identificación, formas de pago, y artículos personales", continuó. "Todo esto puede estar fácilmente en un dispositivo móvil e inevitablemente lo hará". 
Google lanzó el año pasado un servicio Wallet que permite que los teléfonos móviles más sofisticados equipados con su sistema operativo Android sean utilizados para pagar por compras en tiendas. 
COMODIDAD V/S INSEGURIDAD
Muchas de las 1.021 personas encuestadas dijeron que la seguridad y la comodidad estarán entre los factores que harán que la gente se decida a usar los teléfonos inteligentes o tabletas como si fueran efectivo o tarjetas de crédito. 

Algunos de los que se mostraron optimistas sobre estas "billeteras" creen que esta tendencia se verá frenada por temores sobre la privacidad, falta de infraestructura y resistencia de las compañías de tarjetas de crédito y otras entidades que se benefician del sistema actual. 
Casi ninguno de los encuestados espera que el efectivo o las tarjetas de crédito desaparezcan por completo, según Pew. 
"Debido a las preocupaciones acerca de la tecnología, la resistencia de los proveedores actuales y la naturaleza en general lenta del cambio social hay un sentimiento bastante consistente entre los expertos de que los pagos móviles existirán en un espectro, junto con otras opciones financieras", dijo Aaron Smith, uno de los autores del estudio. 
"De hecho, algunos esperan que estos servicios sean adoptados más rápidamente de manera generalizada en el mundo en desarrollo, debido a la falta de un sector bancario fuerte y de arraigados hábitos de consumo". 
Fuente: La Tercera

17 de abril de 2012

Conozca el lado bueno de (a veces) ser el malo

Cuál más, cuál menos, todos, alguna vez, violamos las "buenas normas" del código de conducta de la sociedad. Actitudes que han sido tan importantes para la evolución humana que, sin darnos cuenta, nos resistimos a cambiarlas
LOS expertos en evolución lo afirman, aunque nosotros levantemos una ceja al escucharlo: los seres humanos somos altruistas y solidarios. La razón de esta certeza es simple: si no lo fuéramos, no habríamos sobrevivido como especie, construido comunidades ni formado enormes redes de cooperación. Sin embargo, algo no nos cuadra. Si estos son los rasgos que nos definen como especie, ¿cómo explicar los codazos al de al lado para triunfar o seguir cultivando rasgos como la mentira, el egoísmo y la codicia? La respuesta la da la antropología: estas características han sido tan necesarias para nuestra especie como aquellas que nos permiten empatizar con otros.
"Al mismo tiempo que nuestra especie exhibe sustancialmente más comportamiento prosocial que otros mamíferos, especialmente hacia individuos que no son familiares, para ella, los motivos egoístas siguen siendo igual de poderosos", dice a La Tercera, el antropólogo evolucionista de la Universidad de California en Los Angeles, Daniel M. T. Fessler. Y pone un ejemplo que lo aclara todo: "Si los individuos hubieran sido completamente altruistas, habrían dejado menos descendencia que aquellos individuos que a veces persiguen recursos a expensas de otros".
En efecto, si bien las conductas colaborativas tienden a ser más efectivas en el largo plazo, como escribió Richard Dawkins en su clásico libro El gen egoísta: las bases biológicas de nuestra conducta (1976), la evolución hubiera sido sencillamente imposible sin estas actitudes que, en cada ocasión, le dieron la ventaja a un individuo por sobre otro, una de las claves para el progreso de la especie. Es por eso que, aunque no nos demos cuenta y aunque incluso tratemos de alejarnos de un comportamiento que para la sociedad no es el más apropiado, no podemos hacerlo. Porque estos actos todavía constituyen una ventaja. En el trabajo, por ejemplo, donde hoy se supone que la formación de equipos es la clave, se ha demostrado que, a ratos, funciona mucho mejor comportarse "mal", sobre todo en el caso de los hombres. Un estudio de la doctora Victoria Brescoll, de la U. de Yale, lo comprobó, poniendo a prueba a dos grupos de sujetos y haciéndolos ver videos de dos candidatos a un puesto en una empresa. El tema de los clips era la evaluación de la pérdida de un cliente importante en un empleo previo. La mitad de los sujetos vio videos de un candidato agresivo que, enojado, culpaba a sus ex compañeros de trabajo del error. La otra, a un candidato que mostraba tristeza y arrepentimiento frente a la pérdida, o sea, que asumía su responsabilidad en la situación.
Sorprendentemente, a pesar de que asumir los errores parece ser lo más apropiado, el candidato agresivo fue evaluado como más competente: su actitud lo hacía más capaz de lidiar con grandes responsabilidades, dijeron los evaluadores.
Lo mismo ocurre con los hombres que se muestran más modestos en las entrevistas laborales, en las que pierden terreno frente a aquellos que parecen arrogantes, de acuerdo a un estudio realizado por la sicóloga de la Universidad Rutgers, Corinne Moss-Racusin. La especialista asegura en un artículo de la revista Focus que esto no tiene nada de raro: "Los hombres son premiados por su 'mal' comportamiento, porque calza con las expectativas que se tienen de la masculinidad".
Esta ventaja se manifiesta en otros indicadores, como el sueldo promedio o la capacidad negociadora. Según un estudio de Timothy Judge, de la U. de Notre Dame en Indiana, los trabajadores que se autodescriben como "desagradables" y "agresivos" ganan 18% más que aquellos que se describen como "amables". En el caso de las mujeres, las primeras ganan un 5% más que sus compañeras más amistosas.
Y la U. Northwestern probó que ser menos amable también entrega ventajas a la hora de cerrar contratos. En la investigación, Hajo Adam, un experto en comportamiento organizacional, le pidió a un grupo de voluntarios que tratara de vender contratos de teléfonos celulares a través de una conversación por chat. Supuestamente, al otro lado de la pantalla había otra persona, pero realmente sólo comandaba las respuestas un software especialmente diseñado. Cuando este programa entregaba respuestas como: "Voy a ofrecer 115 dólares, porque esta negociación me enfada", los voluntarios tendían a hacer más concesiones que cuando el software respondía: "El trato va muy bien hasta ahora, creo que ofreceré 115 dólares". Sin embargo, esta táctica no funciona siempre. El doctor Adam puntualiza que para que la rabia surta efecto, debe ser usada esporádicamente, ser bien dirigida al destinatario y ser empleada en contextos específicos.
El sicólogo Wesley Moons, de la U. de California, mostró que esta emoción mejora la capacidad de las personas para tomar decisiones acertadas en determinadas pruebas. "Las emociones negativas nos sirven para percibir que 'algo está mal'. Tendemos a prestar más atención a las cosas cuando estamos bajo ese estado", dice a La Tercera.
Nos gusta el "mal comportamiento"
En 2001, el profesor de Economía de la Escuela de Negocios de Harvard, Terry Burnham, y el de Biología de la Ucla, Jay Phelam, lanzaron el libro Genes malvados. Ahí explican que muchas de las conductas que buscamos evitar, desde la infidelidad hasta la codicia, están marcadas en nuestros genes o, más bien, en la herencia evolutiva de nuestra especie. Esta hace que repitamos conductas que en algún momento fueron sumamente provechosas, pero que hoy no son aceptadas por la sociedad. A la vez, esta es la razón del magnetismo que ejercen sobre nosotros aquellos que se comportan mal: sabemos que ellos tienen, de alguna forma que no comprendemos, ventajas sobre el resto y queremos estar de su lado.
Los estudios han probado, por ejemplo, que el típico "chico malo", encarnado en el cine por actores como James Dean, es el que tiene más éxito con las mujeres. En el corto plazo, al menos. El narcisismo, los rasgos sicopáticos y el maquiavelismo son conocidos por la sicología como la "tríada oscura". Peter Jonason, de la U. Estatal de Nuevo México, descubrió que los hombres que puntúan alto en esta tríada tienen más suerte consiguiendo sexo, aunque no necesariamente relaciones de largo plazo. El investigador dice a La Tercera que si las mujeres eligen a estos hombres sería, probablemente, porque les ofrecen la emoción que las mujeres que también puntúan alto en estos rasgos, necesitan.
Tan grande es el poder que asignamos a las personas de "mal comportamiento", que incluso percibirnos "malos" nos hace sentir con más fuerza. En un estudio de la U. de Minnesota, por ejemplo, realizado por la experta en consumo Kathleen Vohs, se entregó a un grupo de personas una cantidad de billetes para contar antes de sumergir sus manos en agua caliente. ¿El resultado? Los voluntarios sentían menos dolor que el grupo al que sólo se le entregó papeles blancos. Aún más sorprendente, Kurt Gray, del laboratorio Maryland Mind, Perception and Morality, encontró que quienes piensan en hacerle daño a otra persona se sienten poderosos a tal punto, que son capaces de realizar un ejercicio más intenso en las pesas que aquellos que piensan en hacer una buena acción.

Fuente: La Tercera