10 de abril de 2012

Dime cómo eres y te diré qué tipo de celular necesitas


No es sencillo elegir un teléfono inteligente. Además del diseño y el precio, también hay que fijarse en su sistema operativo; es decir, el software que hace las veces de cerebro del aparato, el que controla sus funciones y el que determina todo un ecosistema de aplicaciones y servicios que giran en torno a él.

Principalmente, son cuatro los sistemas operativos que se disputan el mercado: BlackBerry, Android, iOS (de Apple), Windows Phone y Symbian. Este último comenzó siendo el líder, porque es el que usan los teléfonos Nokia, pero ha bajado sus ventas, ya que ahora no hay muchos modelos disponibles.
"Elegir un sistema operativo depende de las necesidades y del estilo de cada persona, no existe un sistema operativo perfecto", dice Juan Ignacio Maturana, gerente de terminales de Entel.
Uno de los factores que más importan a los chilenos sigue siendo el precio. "Android es un sistema operativo abierto, y cualquier marca que cumpla ciertos requisitos puede fabricar teléfonos con ese sistema operativo. Hay muchos modelos que van desde la gama más alta y cara, hasta los teléfonos inteligentes más baratos del mercado", dice Javier Valenzuela, gerente de terminales de Movistar.
De ahí que los que quieren teléfonos más económicos eligen Android, que arrasa en el mercado del prepago y que en Chile representa el 70% del total. Según Valenzuela, ha tenido mucho éxito en jóvenes que privilegian escuchar música, ver las redes sociales y bajar aplicaciones.
Según Ricardo Blanco, gerente de Comunicaciones de Productos de Google, hay 825 dispositivos que usan Android en el mundo y cerca de 450 mil aplicaciones gratuitas y pagadas que pueden descargarse.
Pero Android también está asociado a un perfil más "techie". "Hay personas que compran los Android más caros y los prefieren porque sienten que pueden controlar mejor la máquina, porque todo es más abierto", dice Valenzuela.
Para quienes el precio no es importante, pero sí el diseño y el estilo, lo ideal es un iPhone. Eso, sumado a que tiene la mayor variedad de aplicaciones y la tienda musical más completa, es lo que lo hace recomendable para los amantes de la música y los que usan su teléfono como un aparato de entretenimiento.
"La decisión de comprarse un iPhone es más emocional que racional, no importa si su cámara es de menor calidad o su procesador menos potente. El iPhone es un objeto de deseo", dice Javier Valenzuela.
Según el ejecutivo, esto se refleja en que algunas operadoras en Chile hicieron el experimento de subir su precio y se vendieron más.
Para un ejecutivo, el sistema operativo recomendado es BlackBerry, un teléfono que nació para ese mundo y que ha querido entrar al mercado masivo, pero el proceso ha sido lento. Aun así -dice Pablo Grasso, gerente de ventas de RIM para el Cono Sur-, el 60% de las ventas de BlackBerry en Latinoamérica corresponde al usuario masivo.
"Es usado en el mercado corporativo, porque es un sistema seguro y por el buen funcionamiento del correo", dice Juan Ignacio Maturana, de Entel. Grasso agrega que las notificaciones de correo son instantáneas, además que los equipos pueden ser administrados centralmente por la empresa.
A eso hay que sumarle que es el teléfono ideal para viajeros. "Es el smartphone cuya batería dura más, pero además tiene un buen uso de los datos, lo que hace que la cuenta del roaming cuando se viaja al extranjero sea más barata", dice Javier Valenzuela.
Finalmente, el recién salido Windows Phone está tratando de conquistar al público. A su favor tiene que se integra fácilmente con el computador, ya que es diseñado por Microsoft, líder en sistemas operativos de PCs. "El ejecutivo puede descargar archivos Excel o editar un Word, ya que los teléfonos traen Office para Windows Phone y el lector de correos Outlook", dice Christian Alfaro, gerente del sector comunicaciones de Microsoft.
También es atractivo para el videojugador, ya que se integra con la Xbox 360, fabricada por la misma empresa.
Según Valenzuela, el Windows Phone apunta también a quienes buscan un teléfono amigable. "Integran muy bien todas las redes sociales y la mensajería; todo está a la mano y es muy sencillo de usar", aclara.
Fuente: El Mercurio

9 de abril de 2012

Todos quieren ir a Guadalajara

Para nuestro país es el evento cultural del año. No ocurre acá sino que en Guadalajara, México. Se trata de la Feria del Libro más importante de Latinoamérica y que este 2012 tiene a Chile como país invitado. A siete meses de su inicio, un comité -convocado por el gobierno- empieza a preparar las actividades y a elegir a los escritores que irán. Se sabe, desde ya, que no todos quedarán contentos.


Todo fue rápido. La invitación, un par de días para pensarlo y luego aceptar y viajar con urgencia hacia Guadalajara.
Beltrán Mena -52 años, médico, autor de la novela Tubab (Alfaguara)- recibió a comienzos de noviembre del 2011 el llamado de Paz Balmaceda, secretaria ejecutiva del Consejo Nacional del Libro y la Lectura. A petición del ministro de Cultura, Luciano Cruz-Coke, lo invitaba a dirigir la comisión que estaría a cargo de preparar la participación de Chile en la próxima Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), que se realizará en noviembre de este año.
Beltrán Mena lo dudó un poco. Hizo las preguntas correspondientes. Cuánto trabajo sería. En qué consistía. Y ella respondió, le dio detalles, le explicó que su misión radicaba en ser "el comisario", es decir, quien estaría a cargo de los contenidos. Entonces, Mena aceptó y viajó.
Fueron dos días -sábado y domingo- en los que recorrió por completo la FIL observando, por sobre todo, el pabellón del país invitado: Alemania. Ahí pasó un buen rato pensando en cómo aprovechar de mejor forma esos 1.500 m2 que están a la entrada de la FIL. Observó el diseño de los alemanes -minimalista, con mucho espacio abierto, pocos libros- y entendió que lo que él quería, que lo que él imaginaba, es que ese espacio debía ser como una librería. Una librería gigante, donde los visitantes fueran descubriendo a Chile, pero no a través de folletos turísticos, sino que a través de sus libros.
-Y al centro de esta "librería" habrá un auditorio donde se podrán realizar distintos diálogos más íntimos y específicos, para unas 80 ó 100 personas -explica Mena. Su apuesta principal es llevar alrededor de unos 20.000 libros de distintas disciplinas y autores -consagrados, jóvenes, de regiones- que demuestren, principalmente, un dato: que Chile tiene una industria literaria y está preparado para ser un actor principal de Latinoamérica en el escenario mundial del libro. La idea es que alguna cadena de librerías mexicana ayude con la parte logística -hay conversaciones avanzadas con el Fondo de Cultura Económica-, y se buscó un nombre experimentado  para dirigir esta librería. El elegido fue Sergio Parra, dueño de Metales Pesados, a quien se sumarían dos libreros más.
"No vamos a elegir escritores porque sí, o sea, no se trata de que haya 60 ó 70 cupos que llenar con nombres de escritores. No vamos a caer en esa idea, porque eso genera presiones, lobby y movidas que son muy incómodas", dice Beltrán Mena.
Beltrán Mena es médico, pero desde hace mucho rato que no ejerce la profesión. Aunque eso no significa que esté alejado de la medicina. Al contrario. Trabaja en la Universidad Católica, donde les enseña a los médicos a hacer clases. Y es director del Examen Único Nacional de Conocimientos de Medicina (Eunacom), prueba teórica que deben rendir los alumnos egresados de todas las escuelas de medicina del país. En 2009 publicó su novela Tubab, escribió columnas en Artes y Letras de El Mercurio y, muchos años antes, a fines de los 80, fundó el periódico literario Noreste, junto a Cristián Warnken y Santiago Elordi.
Datos que sirven para ubicar a Beltrán Mena dentro del panorama cultural, aunque en rigor él no se siente cercano a ningún grupo. Y eso, dicen editores y escritores, es una de las mayores cualidades que posee y que explica, en parte, que el ministro Cruz-Coke haya decidido elegirlo a él para dirigir este proyecto.
-La gracia es que Beltrán participa del sector del libro, pero no es un protagonista de la industria -explica Paz Balmaceda-. Esa lejanía es una suerte. Y es muy aplicado. Cuando hablamos de algún autor y él no lo conoce, se consigue los libros y llega a la otra reunión con los libros leídos.
Junto a Beltrán Mena y Paz Balmaceda, los que integran la comisión de Guadalajara son Pablo Dittborn -director de Random House Mondadori, representando a la Cámara Chilena del Libro-, Juan Carlos Sáez -representando a los editores independientes-, Gonzalo Oyarzún -representando a la Dibam-, Chantal Signorio -ex editora de El Mercurio, directora de Puerto de Ideas, representando a la sociedad civil- y Pedro Gandolfo, crítico de libros de El Mercurio.

-Mena es un tipo inteligente, criterioso -dice Rafael Gumucio- y que tiene la ventaja de no pertenecer a ninguna mafia. Ahora, me resulta un misterio qué va a hacer con esta comisión.
-Beltrán es de una cultura impresionante. Tiene una mirada novedosa, y eso ayudará a que todo salga bien  -agrega Andrea Viu, su editora en Alfaguara.
Sin embargo no son pocos los autores y editores que dudan acerca de cuánto, realmente, conoce Beltrán Mena la industria del libro en Chile.
El propio Mena reconoce que no era un experto en el tema: "De ferias del libro no sabía nada, no tenía idea ni lo que eran, ni lo que se jugaba. Recién ahora he ido sabiendo un poco más".
-Yo no he conversado con él -cuenta Matías Rivas, director de Ediciones Universidad Diego Portales-, sólo he hablado con Paz. Pero hasta ahora sólo son conversaciones. Se ve que hay buenas intenciones, pero no hay nada concreto. Y hay que tener ojo, porque no es tan fácil ver qué autores van a ir. Yo no sé si está consciente del trabajo que significa eso.
-Siento que está un poco alejado de las editoriales -dice Josefina Alemparte, editora de Planeta-. Como que he tenido yo que llamar para saber en qué va todo, y eso no me parece bien.

En la oficina de Paz Balmaceda (29), ubicada en Ahumada 11, en el Consejo de la Cultura, hay dos mapas gigantes. Uno es de las actividades del Consejo del Libro y otro es, exclusivamente, de las actividades para la FIL. Un mapa grande. Una suerte de carta Gantt que le sirve para ir ordenando la planificación del "evento cultural del año", como lo califica.
-Por envergadura, por todas las áreas que están trabajando, Guadalajara es el proyecto del año -explica. Doctorada en Literatura, Balmaceda conoce perfectamente el mapa literario contemporáneo: vivió varios años en Barcelona y el año pasado organizó los "Diálogos narrativos latinoamericanos" en la Feria del Libro de Santiago, que ahora serán replicados en la Feria del Libro de Buenos Aires.
Balmaceda y el resto de la comisión de Guadalajara se están reuniendo desde enero para coordinar qué eventos se realizarán durante los diez días que dura la FIL, desde el 24 de noviembre hasta el 2 de diciembre. Porque no se trata solamente de invitar a escritores: su misión es armar un completo panorama cultural, que significa montar exposiciones en museos, preparar un ciclo de cine chileno actual y coordinar la actuación de nueve grupos de música que tocarán en un sector especial de la FIL.
Otro tema a definir fue la construcción del pabellón: la semana pasada se determinó, a través de una licitación, que una empresa mexicana diseñará el lugar. Por eso recién ahora, cuenta Mena, han comenzado a ver con mayor detención los contenidos de las mesas. La idea es convocar a poetas, narradores, críticos, editores y también a autores extranjeros -principalmente mexicanos-. Además, esperan sumar a autores de novelas gráficas e ilustradores.
-No vamos a elegir escritores porque sí -explica Mena-, o sea, no se trata de que haya 60 ó 70 cupos que llenar con nombres de escritores. No vamos a caer en esa idea, porque eso genera presiones, lobby y movidas que son muy incómodas. Queremos trabajar tranquilos, sin presiones. Van escritores, claro, pero no van sólo como autores a hablar de su libro, sino que van a hablar sobre temas.

Es decir: si en una mesa se habla de infancia, la idea es elegir a tres o cuatro autores cuyos libros traten de ese tema.
-Por supuesto que hay autores que tienen que ir sí o sí. Pero buscamos llevar una muestra ecléctica, pues los méritos para ir pueden ser muy diversos -dice Mena-. Me parece indispensable que gallos que venden mucho vayan, por ejemplo.
Dicen que las expectativas que tienen los mexicanos son altas, aunque no olvidan que en 1999 Chile también fue el invitado de honor y la imagen que dejaron los escritores, según lo que escuchó Mena en Guadalajara, no fue la mejor.  Si uno revisa la prensa, los recuerdos están centrados en las distintas polémicas que se vivieron entre escritores, particularmente entre Marcela Serrano -cuyo marido, Luis Maira, era embajador en México- y la periodista Faride Zerán.
-No sé si hubo tantos problemas -cuenta Jaime Collyer, quien fue a Guadalajara en esa ocasión-. Un periodista sacó un par de cuñas y armó una polémica. Pero en realidad estuvo superbién todo. Ahora, hay que pensar en el momento en que ocurrió esto. Hace un año habían detenido a Pinochet en Londres y se sentía en la delegación un aire de renovación. Chile era un tema en el mundo, entonces fue especial la visita.
"No sé si desde la organización tienen conciencia de que varios de los autores que deben invitar están en contra del gobierno de Piñera. Y que cuando los entrevisten, van a hablar de todo lo que está pasando en Chile. ¿O crees que Lemebel no lo hará?", dice Matías Rivas.
Al revisar el listado de la delegación chilena que se anunció ese año, nos encontramos con el nombre de un escritor que si estuviera vivo sería, sin duda, la mayor atracción de la FIL: Roberto Bolaño.
El autor de Los detectives salvajes, eso sí, a última hora decidió no ir. Pero su nombre está ahí, junto al de varios autores que es probable que vuelvan a Guadalajara.
Desde las editoriales explican que hasta ahora la comisión no se ha comunicado con ellos, aunque están a la espera de una invitación oficial a los escritores de sus catálogos, pues recién ahí van a armar sus listas paralelas de autores. Aunque ya hay algunos nombres seguros. Melanie Jösch, editora de Random House Mondadori, dice que Rafael Gumucio es un autor al que llevarán con o sin invitación oficial, pues sus libros se distribuyen en México y es uno de los chilenos más reconocidos allá. Acerca de si Roberto Ampuero -actual embajador en México- participará en la FIL, dice que no está segura, pues al parecer sólo cumpliría un rol político.
Josefina Alemparte explica que en Planeta recién están planificando su participación, aunque admite que hay autores de su catálogo que deberán estar sí o sí, como Pedro Lemebel y Diamela Eltit. Desde Alfaguara, Andrea Viu dice que todavía no han definido nada, aunque esta editorial tiene autores muy leídos en México, como es el caso de Alberto Fuguet, Hernán Rivera Letelier y Marcela Serrano, aunque la participación de la autora de Diez mujeres se ve más complicada. En conversación con Qué Pasa explicó que no le interesa participar en este evento siendo parte de la delegación chilena, aunque no quiso explayarse en los motivos.
-No sé si desde la organización tienen conciencia de que varios de los autores que deben invitar están en contra del gobierno de Piñera. Y que cuando los entrevisten, van a hablar de todo lo que está pasando en Chile. ¿O crees que Lemebel no lo hará? -dice Matías Rivas, planteando un tema que en 1999 ya se vivió, pues en ese entonces las críticas contra el gobierno de Eduardo Frei vinieron a raíz de la censura de El Libro negro de la justicia chilena, de Alejandra Matus, lo que generó más de una molestia en la delegación.
-El tema es que hay autores que deben ir sí o sí. Como Alejandro Zambra, Diamela Eltit, Pedro Lemebel, Germán Marín, Raúl Zurita, José Ángel Cuevas, que son conocidos allá y que no se van a quedar callados. ¿Cómo van a hacer una mesa de crítica si no invitan a Nelly Richard? -agrega Rivas.
Beltrán Mena dice que está consciente de que habrá pelambres y que se criticará la elección. Pero asegura que la lista no estará regida por criterios políticos, que eso no ha sido tema en las reuniones y que tienen absoluta libertad a la hora de elegir nombres .
Las que tampoco van a faltar son las editoriales independientes.  Los editores Galo Ghigliotto (Cuneta) y Marcelo Montecinos (La Calabaza del Diablo) fueron contactados por el comité y tuvieron una reunión en el verano, junto a miembros de la FIL, con quienes conversaron acerca de la participación de estas editoriales más pequeñas en la Feria.
-La gente de la Feria estaba muy interesada en la participación de las editoriales independientes. Sobre todo porque en México hay una industria importante de editoriales más pequeñas -dice Montecinos. Él junto a Ghigliotto postularán a la convocatoria "ventanilla abierta" -del Consejo de la Cultura-, que este año aumentó de 50 a 100 millones de pesos su presupuesto para financiar proyectos que busquen sumarse a la FIL. Montecinos y Ghigliotto piensan llevar el catálogo de sus editoriales, además de armar mesas de discusión con sus autores.
Hasta ahora, la lista de escritores que irán no está completamente definida. Pero ya se ha comenzado a contactar a narradores, poetas y críticos, quienes han recibido un llamado de Beltrán Mena pidiendo absoluta confidencialidad, pues la FIL exigió que la programación se dé a conocer, completamente, la primera semana de julio. Mientras, siguen sonando teléfonos con invitaciones. Los convocados no saben con quiénes compartirán el vuelo ni la mesa en la que participarán. Pero hasta ahora nadie se ha negado a ir.
Fuente: Qué Pasa

5 de abril de 2012

Informe Mundial de Felicidad ubica a Chile en el lugar 43 del mundo


Estudio realizado por la U. de Columbia para la ONU, lo instala en el número 12 en Latinoamérica.

Del uno al 10, ¿qué tan felices son los chilenos? Un seis fue la respuesta. Así lo reveló el primer Informe Mundial sobre Felicidad de la ONU, realizado por la U. de Columbia y que se dio a conocer este lunes en Nueva York, en el marco de una conferencia de la entidad que busca crear el primer "PIB" de la felicidad.
El informe, que toma datos de la encuesta mundial de Gallup entre los años 2005 y 2011, ubica a Chile en el lugar 43 entre 156 países, en un ranking que lidera Dinamarca, Finlandia y Noruega y que cierran Togo y Sierra Leona. Y aunque la cifra global es positiva para el país, en el desglose la realidad es otra: a nivel latinoamericano se ubica 12 entre 26 países, siendo superado por costarricenses, venezolanos, brasileños, argentinos y colombianos. Ello, pese a que Chile es uno de los países con mejor ingreso per cápita de la región y dos de los que pertenecen a la Ocde.
Y si bien los expertos dicen que ello -sin duda- permite que nuestro país se ubique en el primer tercio del ranking de felicidad, no es suficiente. "El dinero juega un rol importante en la felicidad, pero no el fundamental", explica Wenceslao Unanue, académico de la U. Adolfo Ibáñez y representante de Chile en la conferencia de la ONU.
Los autores del informe lo confirman: si bien en el ranking los países más felices tienden a ser los países más ricos, hay una serie de factores sociales, como el apoyo y confianza social y la salud mental que parecen jugar un factor crucial en la felicidad y que según los expertos, deben ser factores a considerar en la futura elaboración del Gross National Happiness (Producto Nacional de la Felicidad).
Tristes y depresivos
Justamente, estos factores son los que hacen que Chile aparezca bajo 11 países de la región en el informe, pese a su nivel de riqueza. Así queda de manifiesto al desglosar el informe: al evaluar los sentimientos positivos que existen en cada país (entretenimiento, felicidad o risa), Chile aparece 41 en el ranking global, pero al hacer lo mismo con los sentimientos negativos (preocupación, tristeza, depresión y enojo), nuestro país aparece 132, en una lista donde el primero (Myanmar) tiene menos sentimientos negativos y el último (156, Territorios Palestinos), el que tiene más.
El tema no es menor, ya que según el informe de la ONU, la salud mental es uno de los factores más importantes a la hora de medir la felicidad personal y uno de los menos considerados por las encuestas.
Otro ítem que perjudica a Chile es su individualismo, dice Unanue. "Lejos uno de los roles más importantes en la felicidad es el capital social. La capacidad de generar relaciones estables con amigos, familia y cercanos. Otra cosa importante es el altruismo y la confianza. Los países nórdicos tienen un tremendo grado de confianza, no así Chile". De hecho, en 2011 el experto de la U. Adolfo Ibáñez participó en un estudio británico que analizó los valores culturales de 36 países en el mundo y que ubicó a Chile como el segundo país más individualista después de EE.UU.
Lo mismo plantea Esteban Calvo, profesor del Instituto de Políticas Públicas de la U. Diego Portales. "En la calidad de las relaciones humanas, Chile aparece curiosamente mal en comparación con el resto de Latinoamérica, que tiene este factor como su punto fuerte. Ese es uno de los principales determinantes de la felicidad social y se expresa en aspectos que van desde las relaciones de parejas, hasta la no discriminación", dice.
Fuente: La Tercera