27 de septiembre de 2011

LOS TEXTOS BÍBLICOS MÁS ANTIGUOS QUE SE CONOCEN AHORA SE PUEDEN REVISAR EN INTERNET

Los rollos del Mar Muerto, considerados como uno de los más grandes hallazgos del siglo XX, están disponibles desde ayer para que cualquier internauta pueda conocer esta pieza fundamental de la historia de las religiones monoteístas actuales.
Escritos entre el siglo IV y III antes de Cristo, los rollos permanecieron ocultos desde el año 68 (d. de C.) en 11 cuevas de Qumran (cerca del Mar Muerto). Eso hasta que un par de pastores los encontró en 1947 y varias expediciones científicas descubrieran más rollos en otras cuevas.
Desde 1965, estas piezas están bajo la tutela del Museo Nacional de Israel, donde se conservan en condiciones de humedad y temperaturas similares a las de las cuevas.
Pero a partir de ayer, cinco de esos ocho rollos están digitalizados y disponibles en internet gracias al proyecto "Manuscritos del Mar Muerto en línea", que tuvo un costo de US$ 3,5 millones y fue ejecutado por el museo en conjunto con Google.
La labor de digitalizar los rollos de cuero manuscritos fue encargada al fotógrafo Ardon Bar-Hama, quien obtuvo imágenes de 1.200 megapixeles (200 veces más que una cámara convencional). El experto usó un flash cuyo destelló es brevísimo (1/4000 segundos) y no genera luz ultravioleta, para no dañar las piezas.
Los cinco rollos digitalizados son los manuscritos del Libro de Isaías (el que se mantiene en mejores condiciones), el de la Guerra, el del Templo, el de las Normas de la Comunidad y el Comentario de Habacuc.
Las imágenes pueden ser ampliadas al punto de ver la textura del cuero donde fueron escritas. Cada libro cuenta con una explicación en inglés y un video. En el caso del Libro de Isaías, está disponible una traducción literal al inglés, incluso se puede hacer búsqueda por palabra clave, que lleva al segmento del rollo donde se encuentra dicha palabra.
"Los rollos nos transmiten la experiencia religiosa y social de una comunidad que se había apartado de las prácticas religiosas habituales, para buscar una pureza mayor", dice el padre Samuel Fernández, académico de la Facultad de Teología de la U. Católica.
Según el estudioso, estas piezas permiten conocer el lenguaje, las ideas y las esperanzas de una comunidad (los esenios) que tuvo cierto parentesco con la primera comunidad que siguió a Jesús. "Permiten conocer con mayor precisión las semejanzas y diferencias del cristianismo con otros movimientos contemporáneos", aclara Fernández.
Si bien el académico aclara que los textos contenidos en los rollos hace tiempo fueron editados y publicados en varios idiomas, la importancia de estas piezas es que se pueden ver en el estado real en que se conservan.
"En los rollos se encuentran textos de la Biblia hebrea, es decir, nuestro Antiguo Testamento, en una versión muchísimo más antigua de la que se poseía anteriormente (...) Por otra parte, hay textos que no son bíblicos -escritos propios de la comunidad-, que reflejan sus creencias, convicciones y esperanzas", señala el religioso.
En el futuro, Google y el museo esperan traducir el resto de los textos a otros idiomas, y digitalizar los tres rollos restantes y otros documentos encontrados en Qumran y que están en manos de otras instituciones.


26 de septiembre de 2011


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LIBRO REÚNE LAS PRIMERAS ILUSTRACIONES BOTÁNICAS QUE SE HICIERON EN CHILE

Texto de profesor de la Facultad de Ciencia de la U. de Chile alberga más de 140 dibujos de la riqueza vegetal del país, sacados de distintas colecciones de los siglos XVIII y XIX.

En 1990, el profesor de la U. de Chile, Waldo Lazo, encontró en la biblioteca de la Facultad de Agronomía la colección casi intacta de la revista inglesa Botanical Magazine, una de las primeras y más importantes publicaciones de su tipo en el mundo. Entre los ejemplares, el docente halló 140 ilustraciones de especies chilenas. "Quedan pocas colecciones completas de esta revista", asegura.
Su hallazgo lo alertó del gran problema de estos textos en el país: están esparcidos en varias bibliotecas, por lo que su consulta es compleja. Es más, confiesa, "son colecciones que no se facilitan a nadie". Así fue como decidió reunir todo este material en un solo libro, Viajeros y Botánicos en Chile durante los siglos XVIII y XIX, lanzado la semana pasada y que recoge buena parte de las colecciones pictóricas de especies endógenas que hicieron un puñado de viajeros y científicos por el país . "Me interesó este período, porque las imágenes son las más bonitas y vistosas", dice.
El proyecto nació formalmente en 2005, "como una forma que la cultura y el arte se difundan en Chile". Su edición incluyó una acuciosa labor. Hurgando en bibliotecas, Lazo dio en el Museo de Historia Natural con libros de Eduard Poeppig, un naturalista alemán que visitó el país entre 1827 y 1829. "Son dibujos sumamente precisos, con detalles que sólo se logran con la actual fotografía digital. No sé cómo lo hizo", reconoce.
Su trabajo también incluye una colección de Jules Dumont d'Urville, explorador y botánico francés que estuvo en el país entre 1840 y 1842, la de la británica María Graham, que en 1824 publicó la primera obra con paisajes chilenos hechos a mano, dibujos de Claudio Gay y de Joseph Dalton Hooker, cuyo libro de su visita a la Antártica tiene sólo una copia en Sudamérica.